lunes, 16 de mayo de 2011

Pneumoterapia Ignaciana


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

Desde la primera vez que hice Ejercicios Espirituales (1996) quede convencido de que este método espiritual tenía algo de terapéutico. Sin embargo, mis intuiciones quedaron sepultadas después de muchos años al escuchar, de boca de varios jesuitas directores de Ejercicios, que esto no era psicoterapia, y mucho menos, un grupo terapéutico, y que en este sentido, no tenía la intención de curar o tratar una enfermedad mental. Aunque mis posteriores experiencias de Ejercicios Espirituales, incluyendo la de mes en silencio, me confirmaban esta postura antiterapéutica, seguía albergando dentro de mi una pequeña intuición de que en este método se jugaba algo de la subjetividad, y no sólo de la neurosis, sino del deseo, el goce, y fundamentalmente, del inconsciente.

Fue primero un artículo de Michel De Certeau el que me confirmo aquella intuición desinformada de que en aquello que se hacía o deshacía con el método de San Ignacio de Loyola se realizaba una transformación a través de pasajes, de una articulación del deseo en el discurso subjetivo del ejercitante. Pero fue mi experiencia personal de Ejercicios de mes y una posterior reflexión e investigación lo que me llevo a confirmar, y a su vez, a retractar, el aspecto terapéutico de este dispositivo espiritual. Digo a retractar, porque mi intuición primera fue la de pensar una psico-terapia, lo cual quedo completamente descartado, y sin embargo, la confirmación terapéutica vino por otro lado, fue precisamente Javier Melloni quién a través de su mistagogía me vino a sugerir el punto sobre el cual recaería la función terapéutica. No se trataba de la psique, sino del pneuma, esto es, no es una terapia de la mente, sino una terapia del espíritu: una pneumoterapia.

El encuentro con la obra de Javier Melloni me hizo desempolvar mi memoria y retroceder hacia una primera experiencia de terapia psicoespiritual con el P. Manuel Miéres allá por el año de 1994 en la Ciudad de México, se trataba de la psicoespiritualidad integrativa inspirada por el antropólogo jesuita Carlos Cabarrús, quién integraba la espiritualidad ignaciana con el Eneagrama (Naranjo, Riso, Palmer), el Focusing (Gedlin), la bioenergética (Reich, Lowen), el perdón, el discernimiento, los sueños, la oración, entre otras cosas.

La pneumoterapia ignaciana, término con el cual aludimos a la dimensión y función terapéutica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, hunde sus raíces en la tradición espiritual (y filosófica), tanto cristiana, judía y pagana, de oriente y occidente. Será la imagen del Jesús que Sana y que Salva, la práctica de los llamados “terapeutas del desierto”, así como los Padres latinos y los Padres del desierto orientales, sobre los que se puede apelar para comprender esta dimensión y función terapéutica en los Ejercicios del Peregrino.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Terapeutica de las enfermedades espirituales




Así como existe una psicoterapia que atiende los aspectos patológicos y disfuncionales de la mente, de igual forma también existe una pneumoterapia, una práctica de sanación de las heridas y enfermedades espirituales. Esta “terapia del espíritu” era aplicada a esos males espirituales que se denominaron “pecados capitales”, o más correctamente “pasiones” o “afecciones”. La pneumoterapia o la “terapia de los males espirituales” cuenta en su haber con toda una tradición de prácticas espirituales para sanar, dentro de las cuales cabe destacar la oración, el discernimiento de espíritus, el ayuno, la vida sacramental, el silencio, la vigilancia, la inmovilidad, etc. Esta práctica terapéutica formo parte de distintas tradiciones espirituales dentro del cristianismo, tales como la pneumoterapia patrística, la pneumoterapia monástica y la pneumoterapia humanista-renacentista, pues todas ellas forman parte de un continuum más o menos homogéneo que nos ha llegado hasta la actualidad, aun y cuando esta práctica haya quedado en desuso y sea poco conocida.

Tanto en la tradición griega como latina se cuentan con dos textos que vendrían siendo algo así como el DSM-IV de las enfermedades espirituales. Del lado de la tradición griega actualmente podemos encontrar un compendio denominado Filocalia, y de lado latino contamos con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Se trata de dos textos, el primero colectivo y el segundo de un solo autor, que compendia la clínica y la terapéutica de las enfermedades espirituales.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El Jesús místico


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

La cristagogía formaría parte de una gran tradición mistagógica que precede al cristianismo, aunque también lo excede, y esto porque la mistagogía apunta a una realidad fundamentalmente antropológica, de la cual el cristianismo no sería sólo una excepción, sino una expresión sui generis de esta matriz antropológica. De esta forma el cristianismo es más que una teología, es fundamentalmente una antropología teológica, o para ser más específico, una cristología antropológica. La cristagogía ha revelado, no el Jesús histórico y el Jesús de la fe, sino el Jesús espiritual, el Verbo Encarnado en la corporalidad deseante del sujeto, proceso crístico que transforma al sujeto en un alter christus (cristología transformadora).

El Jesús espiritual o místico, es precisamente el Jesús de la cristagogía ignaciana. Para entender esto es necesario diferenciar un aspecto de método y objeto. El Jesús histórico responde a cuestiones de orden analítico y explicativo desde la tradición occidental de las ciencias. El Jesús de la fe responde a cuestiones interpretativas del depósito de la fe contenido en la tradición oral y escrita de la Iglesia. Y el Jesús espiritual, responde fundamentalmente a cuestiones de índole cosmoteandrico, esto es, tanto antropológico como cosmológico.

De esta forma, el Jesús espiritual esta llamado a responder a una pluralidad de circunstancias que se resuelven, no en el plano de la ciencia o de la fe, sino en el plano de la redención antropológica y cosmológica propia de otras tradiciones y religiones no cristianas. Quizás hablemos de una vocación universal que va más allá de una denominación religiosa o tradición cultural. El Jesús espiritual es un patrimonio común para toda cultura y toda religión, por lo que es liberado de las cadenas que lo constriñen a ciertos criterios de demarcación dogmáticos. Esto también conlleva serios problemas, porque dicha liberación también puede convertirse en anarquía interpretativa, y después podemos encontrarnos a los cristos esotéricos, los ligth de la nueva era, o una infinidad de cristos a la carta, digamos pues, cristos descristianizados. Pero esto no nos debe detener ni paralizar, puesto que esto sucede y ha sucedido a cualquier cristología.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Liberar a Jesús de las cristologías


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

La concepción cristológica occidental moderna, a la cual caracterizaremos como cristología explicativa y comprensiva, se ha debatido entre el Jesús de la historia y el Jesús de la fe, por un lado la ciencia aplicada a los estudios religiosos, y por el otro, la dogmática en defensa o reinterpretación del depósito de la fe (cristología comprensiva). La cristología explicativa ha llegado quizás como nunca antes, a niveles de aproximación y precisión histórica nunca imaginados. Es posible encontrarnos en esta variedad una serie de datos que nos deje perplejos: cristólogos que no creen en Jesús, o que no creen en la existencia histórica de Jesús (muy pocos, por cierto), en cristólogos judíos o ateos. Esto es ya de por si alentador, en el entendido de que actualmente se plantea la figura de Jesús como uno de los personajes de la historia que ha recibido mayor documentación por parte de diferentes sectores. En ciertos ámbitos teológicos y académicos el tema de Jesús empieza a ser moneda corriente, con el peligro de que sólo sea un tema académico más.

La figura de Jesús ha sido tematizada y muchas veces reducida a objeto de conocimiento, de apropiación, y en muchas ocasiones, de manipulación intencionada o no. La cristología explicativa y comprensiva, como disciplina teológica, ha “secuestrado” a Jesús, colocándolo fuera del alcance del pueblo de Dios, este último, conformándose con una visión sumamente contradictoria, entre la superstición, la piedad popular, el pensamiento mágico y la cruda manipulación para el beneficio económico de grupos fanáticos, proselitistas y fundamentalistas.

Esto también nos plantea un reto, fundamentalmente político, que consiste, si se me permite la expresión: “rescatar a Jesús”, salvarlo de las cristologías, académicas y populares que lo banalizan, o lo llenan de una serie de mitos surrealistas que disipan la centralidad de su mensaje y oscurecen la radicalidad de su misterio. Salvar a Jesús del logos cartesiano, pero también, salvarlo de los predicadores populares que hacen de Jesús una bandera para manipular a las masas, para incrementar sus recursos, o para justificar cierto status quo.
La cristología pop no hace sino asesinar la posibilidad de transformación subjetiva y social en la cual se encuentra inscrito el sujeto. Y por otro lado, la cristología académica, realiza el mismo asesinato pero en el orden de mantener un monigote de Jesús sin cristo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Curso de Psicoespiritualidad y Desarrollo Humano


Materia:
Psicoespiritualidad y Desarrollo Humano

Primer semestre
SANACIÓN PSICOESPIRITUAL DE LAS HERIDAS: AUTOCONOCIMIENTO

Lunes de 7:30 a 9:30 pm

Parroquia "Evangelizadora de América"

A un costado del Auditorio "Benito Juárez"

Zona Metropolitana de Guadalajara

Temario
1. Jesús sana y libera
2. Antropología psicoespiritual
3. Las heridas y la formación de la coraza
4. Las heridas y la formación del carácter
5. Las 8 heridas de la vida
6. Heridas, miedos y compulsiones
7. Las heridas y las pasiones espirituales
8. Diagnóstico de la personalidad y el carácter
9. Nivel de neurosis
10. Los mecanismos de defensa
11. Dinámicas neuróticas de enredo
12. El triángulo neurótico
13. Obsesiones, Apegos y Compulsiones
14. Los rituales neuróticos
15. Los saboteadores
16. Las reacciones desproporcionadas
17. El proceso de sanación

Evaluación:
A. Asistencia 25%
B. Lecturas 25%
C. Autobiografía 25%
D. Retiro psicoespiritual 25%
Total: 100%

Profesor

Miguel Angel Pichardo Reyes
Psicólogo social (UAM). Psicoterapeuta corporal. Victimólogo y Psicotraumatólogo (IRCT, Survivor International). Diplomado en atención a víctimas de la violencia familiar y el abuso sexual (ADIVAC). Diplomado en clínica psicoanalítica lacaniana (Dimensión Psicoanalítica). Diplomado en cristología y teología (CAM, CRT, CUC, UNIVA). Formación en teología espiritual.

Email.
subyecto@gmail.com
Blog: http://www.subyecto.blogspot.com/
Cel. 0443314684824

viernes, 29 de octubre de 2010

Meditación Noviolenta


Inicio: Miércoles 10 de noviembre del 2010, de 4 a 5 pm

Descripción
El taller de Meditación Noviolenta es un espacio diseñado para el aprendizaje y la práctica de diferentes técnicas de meditación, las cuales buscan contribuir a mejorar el estilo de vida y la convivencia armoniosa de los participantes, así como fomentar la disciplina en todos los aspectos de la vida cotidiana. La metodología del taller propicia una práctica pedagógica que favorece el desarrollo de capacidades de autorregulación de problemáticas clínicas, tales como la obsesión, la ansiedad, el estrés y el manejo de impulsos, en este sentido, el taller se encuentra orientado a que las personas integren estas técnicas para su aplicación en la vida cotidiana.

Población
Las sesiones se encuentran dirigidas a hombres y mujeres, jóvenes y adultos, que llevan a cabo un proceso de autoconocimiento y mejora de sus relaciones afectivas y que se encuentren en la necesidad de contar con una terapia auxiliar encaminada a lograr la serenidad.

Objetivo general
Que los y las participantes cuenten con un espacio de tranquilidad donde puedan encontrarse consigo mismas para regular la ansiedad, la ira, el estrés y las obsesiones, integrando la práctica de la meditación noviolenta como un recurso de afrontamiento asertivo a los conflictos de su vida cotidiana.

Objetivos específicos
Que los y las participantes:
• Conozcan los diferentes tipos de técnicas de meditación y los beneficios que se obtienen de ellas para el tratamiento del estrés, la ansiedad, las obsesiones y el control de los impulsos agresivos.
• Pongan en práctica las diferentes técnicas aprendidas durante las sesiones para regular sus pensamientos, emociones y acciones, contribuyendo con esto al establecimiento de vínculos más sanos.
• Integren en sus estilos de vida los valores de la noviolencia, tales como la serenidad, la tolerancia, la integridad, la escucha, el perdón, el respeto a la dignidad, así como las actitudes que refuercen las relaciones nutrientes.

Estructura del curso
Módulo I Los cuatro silenciosMódulo II Estilos de meditaciónMódulo III El gran silencio

Datos generales
Días: Miércoles de 16 a 17 hrs.
UAVI
Amado Nervo 459 Col. Ladrón de Guevara, Guadalajara, Jal.
Tels. 36167352 y 36166298
uavi.ijas@hotmail.com
www.uavi.blogspot.com

Facilitadores
Ana Elidia González Jaramillo
Terapeuta en Medicina Natural y Floral, Terapeuta Humanista y practicante de Meditación Trascendental. Integrante del equipo de la Unidad de Atención a la Violencia Intrafamiliar de Guadalajara.

Miguel Angel Pichardo Reyes
Psicólogo social, psicoterapeuta corporal, victimólogo. Integrante de la Unidad de Atención a la Violencia Intrafamiliar de Guadalajara.

martes, 26 de octubre de 2010

San Ignacio de Loyola y la cristología mística


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

El problema de la mística ignaciana han sido las sospechas, por otro lado bien fundadas, que ven en la mística una especie de esoterismo, o también, ciertas exageraciones que tienen que ver más con la explotación de las emociones, el irracionalismo fanático y con fenómenos paramísticos. Las sospechas han ayudado a mantener a la espiritualidad ignaciana fuera de estas corrientes emotivistas, pero también ha pendulado hacia la otra orilla, el de cierto tecnicismo ascético desprovisto de los componentes afectivos y sanamente místicos. De aquí que exista cierta imagen de un San Ignacio frío y calculador, y por otro, que se le tenga como santo, pero pocas veces que se le reconozca como místico. El estudio pormenorizado de su Autobiografía y de su Diario Espiritual ha arrojado nuevas luces sobre estos aspectos místicos que hasta ahora eran poco conocidos y poco difundidos. En el entendido de que era tan místico como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Podríamos aventurar cierto renacimiento místico dentro de la Espiritualidad Ignaciana, tanto en el nivel de los estudios e investigación, como en el campo de la pastoral espiritual.

Desde un punto de vista lógico y cronológico, esta primero la experiencia contemplativa de la cristagogía, y posteriormente, una reflexión cristológica sobre esa praxis contemplativa. Digamos que metodológicamente primero esta la praxis y después el logos, pero sobre la misma praxis. No una praxis ciega, ni un logos etéreo. Y esto nos induce a problematizar un poco sobre lo que actualmente entendemos y estudiamos como cristología, sólo para llamar la atención de la imperiosa necesidad que tenemos, según yo, más de contemplar el misterio de Jesús, que de entender la figura de Jesús, y no porque esta última no sea importante o relevante para nuestra vida espiritual, sino porque esta segunda debe fundarse en la primera, sino queremos que la cristología sea sólo una ciencia explicativa de segunda o una hermenéutica para privilegiados a punto de caducar en la era del fanatismo, el fundamentalismo y la indiferencia religiosa.